Larimar: origen, evolución, historia, filosofía y política
POR DAVID VOLQUEZ
70 millones de años atrás la aproximación de las placas tectónicas del norte y del caribe hasta casi colisionar el ultimo Tecton inmerso en el mar produjo el levantamiento de lo que hoy denominamos sierra de Bahoruco en la parte dominicana, meseta de la silla en Haití, conformando los 5 archipiélagos de la isla española.
En el extremo de oriental de la sierra de Bahoruco el plegamiento de la montaña origino un volcán a mas de 6,000 grados centígrado derritió calcio, sílice, sodio, magnesio, manganesio, aluminio, hierro, cobre, cobalto y este volcán erupcionó en Barahona costa caribe en el sitio denominado los chechenes filipina.
En 1828 se identifican las pectolita, piedra dura, en el procurrente de Trento, Italia. Italia. Categoría que se le da a nuestra piedra semipreciosa, con la diferencia de que la única pectolita con colores azules, verdosos hasta jaspeado y vario pinto, es la nuestra. Es la nuestra. En la segunda década del pasado siglo, el presbítero español, Miguel Domingo Fuertes Loren (1871-1926), conoció esta piedra y solicitó su apoyo para actividades de trabajadora. Lo que no se logró.
En 1974, la artesanía dominicana era orgánica: ámbar, restos de animales (huesos, piel, dientes, cuernos), madera, bancos de corales y careyes marinos eran usados en la artesanía, diezmando los recursos naturales. Los careyes se sacrificaban solo para aprovecharles las conchas.
En 1974 llega el señor Miguel Méndez. A él se le acercó una señora con una piedrecita azul, interesada en sustituir una que se le había perdido de su brazalete. Es así como el señor Méndez se interesa por esta piedra, a la que llamó turquesa. La doña le dijo: “No, esta es una piedra dominicana”.
Entonces, el señor Méndez se trasladó a la costa de Barahona, hasta localizarla en las playas de La Ciénaga, Bahoruco. Por si el color azul indicaba que la piedra procedía del mar, consultó con su amigo, el geólogo Norman Rilling, quien le acompañaba. Este le sugirió que debía seguir el curso del cauce del río Bahoruco (Riocito). Aproximadamente a 10 kilómetros, a 800 metros sobre el nivel del mar, afloraban las rocas en la boca de un volcán apagado.
El señor Miguel Méndez envió las muestras del material, en colaboración con el señor Norman Rilling, a diferentes laboratorios de Norteamérica (Estados Unidos), donde determinaron que eran residuos minerales. Entre los lugares donde se realizaron los análisis figuran el Instituto Gemológico de las Américas, el Museo de Historia Natural de Nueva York y el Instituto Smithsoniano de Washington.
En principio, definieron el material como restos sintéticos. Sin embargo, los análisis coincidieron en que esta era una piedra, un mineral conocido como pectolita, del orden de los silicatos, de color blanco, gris o a veces amarillento, pero cuya estructura blanca la hacía muy difícil de pulir.
Nuestra pectolita es de color azul a verde. Ha evolucionado debido a la asociación con otros minerales que le otorgan una mayor dureza, que puede variar entre 4.5 y 6 en la escala de Mohs, permitiendo su corte con disco diamantado y posterior pulido.
El Instituto Smithsoniano corrigió sus primeras apreciaciones, rectificando que esta asociación de minerales era producto de la naturaleza.
En la República Dominicana no existían los equipos necesarios para procesar la piedra, conocida como gema del planeta. Es así como el señor Miguel Méndez, con esfuerzo propio, adquirió los equipos y manuales para procesarla, tallándola en prendas, cabujones y esculturas.
Gracias a este descubrimiento y desarrollo artesanal, los bancos de corales marinos y los careyes (que antes se utilizaban excesivamente) se han multiplicado, al disminuir su explotación.
En 2011, el Larimar fue declarado piedra nacional mediante Decreto del Estado Dominicano. A partir de entonces, se prohibió la exportación del Larimar en bruto, y más tarde se emitieron decretos que normalizan y regulan su explotación artesanal, estableciendo las normas para un mejor aprovechamiento de este mineral.
El 24 de julio de 2025, la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI) otorgó una certificación de origen al Larimar, reconociéndolo como único en el mundo y propio de Barahona.
La Casa del Larimar inició sus actividades en 2019, con el propósito de identificar el origen, evolución, filosofía, historia y políticas relacionadas con esta piedra.
Durante mucho tiempo, el Larimar fue confundido en los mercados locales y extranjeros: en el país se creía que provenía de Puerto Plata, Bávaro o Punta Cana, y en el exterior se asumía su procedencia según la nacionalidad del vendedor.
Hoy, gracias a las Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI), se reconoce oficialmente al Larimar como una piedra exclusiva de Barahona, República Dominicana.
Las fuerzas vivas de la región de Enriquillo y de Barahona nos hemos empoderado del Larimar, piedra semipreciosa única en el mundo. Hoy, alrededor de 60 minas con 20 personas trabajan en la extracción del Larimar. Aproximadamente 80 artesanos laboran en la zona de Ayer, 70 en Bahoruco, 8 en Barahona y 2 en la provincia de Neiba, todos dedicados al trabajo con esta piedra.
La Casa del Larimar ha sido escenario de importantes actividades culturales. Allí se ha hospedado Daniel Santacruz, ganador del Grammy 2020 con su álbum Larimar en versión bachata y merengue. También ha sido espacio de encuentro para destacados estudiosos de la identidad dominicana, como Iván Gatón.
El señor Miguel Méndez celebró en 2024 los 50 años del descubrimiento del Larimar, en las instalaciones de la Casa del Larimar, donde se realizaron conciertos y exposiciones con artesanos, mineros, artistas, embajadores, estudiantes y personas interesadas en esta piedra nacional.
El nombre “Larimar” denota la autenticidad de Larissa, hija del señor Miguel Méndez, y del mar de color azul celeste, que se conjugaron para formar este hermoso nombre.
En la actualidad, existen más de 60 minas activas, donde equipos de trabajadores acceden mediante túneles a las vetas que guardan el milagro azul del Larimar. A través de 15 etapas de trabajo artesanal, se obtienen gemas preciosas, fuente de inspiración para escritores, poetas y declamadores.
En el año 2020, el artista Daniel Santacruz llevó nuevamente el nombre del Larimar a los escenarios internacionales, participando en el Latín Grammy con su álbum Larimar, una fusión de bachata y merengue que dio origen a un documental folclórico y cultural sobre esta joya dominicana.


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