Y lo más doloroso es que no valieron las protestas, advertencias y propuestas realizadas durante años por organizaciones civiles, culturales y comunitarias que intentaron evitar este desenlace.

La demolición fue ejecutada sin un proceso amplio de consulta pública y sin que la ciudadanía conociera claramente qué proyecto sustituirá este espacio cargado de historia y significado colectivo. Una decisión de esta magnitud debió ser discutida con la comunidad barahonera, porque los pueblos tienen derecho a participar en las decisiones que afectan su identidad y su patrimonio.

El Casino del Sur fue durante décadas uno de los principales centros sociales y culturales de Barahona y de toda la región Enriquillo. Más adelante, el edificio adquirió un valor aún más trascendente al convertirse en sede del Centro Universitario Regional del Suroeste (CURSO) de la UASD, donde se formaron miles de profesionales que hoy constituyen parte esencial del capital humano del Sur dominicano.